Cuando me abrazabas no sentía en mi el mal porque estaba contigo, porque me hacías feliz con tus suaves labios.
Hace exactamente tres semanas la mala suerte vino conmigo, desde entonces no me ha dejado.
Teníamos algo si, quizás no era mucho, pero teníamos algo. ¿Tanto te costaba dignarte a decirme que te habías ido con otra en vez de ignorarme de esa manera?
Lo peor es que no puedo ni odiarte.
